Representaciones de lesbianismo y exilio en la poesía de Odette Alonso

May 24, 2017

           Fue ella quien se metió/

tan suave/

en mi cabeza que no supe cuándo/

dejé de ser yo misma

 

El levísimo ruido de sus pasos 

Odette Alonso

 

Desde hace varias décadas ha ido en aumento la cifra de artistas e intelectuales cubanos que se ven forzados a exiliarse. Así como los motivos, también han sido muchos los países de destino y acogida. En su caso la poeta Odette Alonso (Santiago de Cuba, 1964), en 1992, eligió a México. La también narradora, a la fecha de su arribo a nuestro país, ya contaba con varias publicaciones. En el presente texto me interesa analizar ambos períodos creativos: tanto su obra creada en Cuba, como la escrita y publicada en México. Y, de manera específica, me interesa analizar las representaciones de dos temas que se han vuelto centrales en su producción poética: lo lésbico y el exilio. Como fuente primaria para el análisis, utilizaré la antología Manuscrito hallado en alta mar. Veinte años de poesía reunida. (1989-2009), publicada en 2011, por la Universidad Veracruzana.

 

      El poemario Manuscrito hallado en alta mar. Veinte años de poesía reunida, de Odette Alonso, llegó a mí a inicios del 2011. Por esas fechas me encontraba redactando los capítulos finales de mi tesis de licenciatura (sobre el El vampiro de la colonia Roma, de Luis Zapata). Dicha investigación me llevó conocer diversos autores y autoras que abordan la diversidad sexual como tema en sus creaciones. En aquellos años, mi interés estaba centrado en la narrativa. Por lo que, lo primero que leí de la autora cubana fue su novela Espejo de tres cuerpos editada por una editorial que le ha dado muchos textos a la literatura mexicana contemporánea con tema LGBT: Editorial Quimera.

 

       Recuerdo haber asistido a una de las presentaciones de Espejo de tres cuerpos, en la cafebrería Voces en Tinta —especializada en literatura con tema LGBT—. Y que fue en este mismo sitio donde conseguí el Manuscrito hallado en alta mar. Veinte años de poesía reunida. Dicho texto es una antología en la que se reúne parte de la producción de Odette Alonso. Se reúnen textos de los poemarios Enigma de la sed (Santiago de Cuba, Ediciones Caserón, 1989), Historias para el desayuno (Premio de poesía Adelaida del Mármol, Holguín, 1989), Palabra del que vuelve (Premio de poesía Pinos Nuevos, La Habana, Editora Abril, 1996), Insomnios en la noche del espejo (Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén, Chetumal, Instituto para la Cultura y las Artes de Quintana Roo, 1999) y El levísimo ruido de sus pasos (Barcelona, Ellas Editorial, 2006). En la contraportada de la antología se lee:

 

"Danzan sobre la cuerda floja, a través de estos versos [...] las calles, las horas, la memoria y sus misterios. Y siempre una muchacha que, asomada a la ventana de sus días, va contando lo que siente y lo que ve. El amor y el desamor en toda su diversidad, una dura mirada a la cotidianidad de su país de origen, la migración y el exilio con sus dosis de nostalgia y renacer".

 

Según la misma contraportada, además de lo lésbico, otros temas que son centrales en la producción de la autora son: su exilio y algunas de las ciudades cubanas a las que la autora rememora con nostalgia en varios de los poemas incluidos su Manuscrito hallado en alta mar. Veinte años de poesía reunida.

 

          En el presente texto me propongo dar respuesta a tres preguntas en torno a la obra poética de Odette Alonso. La primera trata de dilucidar cómo se representa tanto al país de origen como al de acogida en su poética. La segunda se centrará dilucidar cuáles son las representaciones que sobre lo lésbico aparecen en la obra de Alonso. Y el dar respuesta a las anteriores preguntas me permitirá responder a mi tercera interrogante: ¿han sufrido alguna transformación las representaciones de lesbianismo en la obra de Odette Alonso a raíz de su exilio?

 

          Para analizar estas representaciones me apoyé en la “teoría de las representaciones sociales” propuesta por Serge Moscovici en 1961. Considero que esta teoría me permitirá establecer un vínculo de lo representado en la obra con el contexto histórico-social en el que se creó. Como apoyo a esta teoría, un análisis con perspectiva de género —y la multidisciplinariedad que éste ofrece—, me servirá para identificar discursos que en los ochenta y noventa existían en torno al ser lesbiana tanto en Cuba como en México. Y dicha perspectiva también me será de utilidad para analizar las jerarquías y asimetrías de género representadas en la poesía de Odette Alonso. Parto en este texto de la definición de Joan Wallach Scott quien sostiene que “género” puede ser una categoría útil para el análisis histórico.

 

 

I

¿Quién es Odette Alonso?

 

Si se hace caso a cierto tipo de historiadores que sostienen que la literatura no debe ser considerada como fuente de análisis por su carácter ficcional y subjetivo, la idea sobre un coloquio sobre historia y literatura parecería descabellada[1]. Además de que, por otro lado, también tenemos a cierto tipo de estudiosos de la literatura que buscan que la obra sea colocada al centro y que la biografía de sus autores no sea tomada en cuenta en los análisis. Mucho se puede cuestionar y criticar a estas posturas radicales y puristas; pero esas serían letras para otro costal. Aquí me centraré en el análisis de la obra de la poeta y, sirva a la vez mi texto, y cada uno de los trabajos de mis colegas que aquí nos reunimos, para mostrar y demostrar cómo —con la teoría de análisis apropiada—, la literatura tiene mucho que decir sobre los procesos históricos, sobre los discursos y sobre los autores, sobre su producción y sobre sus fobias y filias. Porque al final de cuentas como afirma Wallach Scott, “la historia y la literatura son formas de conocimiento si los tomamos como disciplinas o como cuerpos de información cultural. Como tales, ambas son susceptibles del mismo tipo de análisis, uno que se aplique a los conceptos, significados, códigos lingüísticos y a la organización de la representación (Wallach, 2012, 27)”.

 

      En este texto, para analizar estas representaciones me valgo de la teoría de las representaciones sociales ya que su propuesta de abordar los fenómenos como constructos cognitivos que incluyen "información que se encuentra enraizada en el contexto cultural de las personas" (Jiménez Guzmán & Figueroa Díaz, 2013, 173), es por esto mismo que hago uso de la teoría de las representaciones sociales, por su utilidad para analizar los roles sociales que, según los estudios de género, están "construidos a través de la interacción social" (Wallach, 2012, 13).

 

        Para iniciar a presentar a Odette Alonso, primero permítaseme citar a Simone de Beauvoir quien, cuando definía a la mujer (Butler, 1997) decía que son "lo otro", definido en oposición a lo masculino. "Mujer" es igual a "cuerpo", mientras que el hombre es más que su cuerpo, tiene un status desencarnado, no corpóreo, asociado a la razón, al poder, a la autoridad, y la mujer es ante todo cuerpo y maternidad. ¿Qué tanto nos dice esta definición sobre Odette Alonso? Vámonos por partes. Por partes muy grandes:

 

       Odette Alonso es filóloga, poeta, narradora, editora, organizadora de internacionales encuentros literarios, columnista de importantes diarios de tiraje nacional, bloguera, miembro muy activo de la Generación de los Ochenta (Cuba), coordinadora de importantes antologías, ganadora de renombrados premios literarios; en resumen,  la definición de Beauvoir tiene muy poco que decir sobre Odeotte Alonso quien es una transgresora de la heteronormatividad y de lo que en nuestra cultura machista se esperaría de una mujer[2].

 

 

II

¿Qué se ha dicho sobre la obra de Odette Alonso?

 

La obra de la poeta y narradora cubana ha sido abordada por diferentes críticos y desde diversas posturas metodológicas. Muchos de estos trabajos se centran en analizar el erotismo o las representaciones de exilio en su obra. Algunos otros ponen en perspectiva su producción con la de otros artistas cubanos que ya estaban produciendo a inicios de la década de los ochenta, y que son conocidos como Generación de los Ochenta. Otros críticos, valiéndose de la interdisciplinariedad permitida por los estudios de género, abordan cuestiones que van de lo político a lo lingüístico.

 

        Un ejemplo de esto último es el trabajo Lo erótico y lo político en la poesía de Odette Alonso Yodú de Juping Wang. Wang afirma que en la poesía de Alonso “predominan dos discursos: lo erótico y lo político los cuales se entrelazan estrechamente y de vez en cuando se convierten en uno. Su discurso erótico se caracteriza por un sentido de ausencia causado por la perpetua búsqueda de un ideal amoroso inalcanzable. Su discurso político consiste en una denuncia y condena muy personal y muy sutil de lo que es la situación social en Cuba” (Wang, 2003). ¿Cuál es la situación social de la que habla Wang? En este caso, la autora se refiere a dos momentos de la historia cubana que vinieron a marcar a la generación de artistas a la que pertenece Odette Alonso.

       

      El primero de estos momentos, según la misma Alonso, marcó una suerte de surgimiento de la generación de los ochenta. La cual se produce, según cuenta la misma poeta en una entrevista realizada por Jorge Cabezas Miranda, en una época marcada, en primer lugar, “por la guerra de Angola y la Perestroika soviética. Ya que los cuestionamientos y revisiones de allá tuvieron su versión cubana en el Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que dio una ilusión de libertad de expresión y de voluntad de cambio. Eso cambió rápidamente y el 8 de diciembre de 1988 cuando un comando militar irrumpió en una lectura de poemas que se hacía en la librería El Pensamiento, de Matanzas, agredió físicamente, detuvo y mantuvo incomunicado por varios días a un puñado de poetas” (Cabezas, 2012).

 

         El segundo momento de la historia que según Wang, Odette denuncia y condena en su obra, es el “Periodo especial”, al cual, en Cuba, se define como un periodo de crisis económica que comenzó como resultado de la caída de la Unión Soviética, en 1991, y por el embargo comercial y financiero de Estados Unidos en contra de Cuba (conocido en Cuba como “el bloqueo”) en 1992. En Amar es todas las historias, una entrevista realizada por la también escritora Eve Gil a Alonso, nos cuenta que fue en el año de 1992 cuando “Odette llegó a México, más exactamente a Chetumal, Quintana Roo, a los 28 años, no con la intención de quedarse, sino simplemente a impartir una serie de conferencias y talleres literarios que se extendieron por Campeche y Yucatán. […] Y fue en ese entonces cuando inició a plantearse la idea de quedarse en México. Porque “eran tiempos difíciles en Cuba […] no había ni qué comer, te vigilaban hasta la risa” (Gil, 2009). Como ya se sabe, todos estos cambios experimentados en la realidad cubana de los años 80 dieron como respuesta cambios significativos en una literatura cubana que no permaneció ajena. Ya que como afirma Paloma Jiménez del Campo,

 

“la literatura cubana de esta generación se caracteriza por la experimentación hasta el límite con la materia verbal tratando no de llegar a las revelaciones lezamescas, sino a la constatación de su incapacidad para trascender la propia realidad; […] la intertextualidad; el diálogo […] que supone también una relectura/reescritura de la nación; […] el abordaje de nuevos temas considerados hasta el momento tabúes sociales como la homosexualidad, la prostitución, el éxodo, los enfermos mentales y de SIDA […] y el erotismo como fuerza liberadora del sujeto en su búsqueda de afirmación individual” (Jiménez del Campo, 2012).

 

Es de este contexto histórico del que se exilia Odette Alonso y es en este contexto literario en el que se inserta su obra. En el siguiente apartado llevaré a cabo un análisis de los dos temas y sus representaciones en la obra de la poeta cubana: tanto las representaciones de exilio como el tema lésbico en la antología Manuscrito hallado en alta mar. Veinte años de poesía reunida. (1989-2009).

 

 

III

La ciudad se puebla de todos los presagios: antes y después del exilio

 

Y a todo esto, ¿qué es el exilio? Según la real academia el exilio es 1) La separación de una persona de la tierra en que vive. 2) Expatriación, generalmente por motivos políticos. Una definición corta para nombrar un acontecimiento trascendental. Quizás es por esto mismo que Olu Oguibe, en su texto “Exile and the Creative Imagination”, sostiene que el exilio no es verdaderamente el traslado, la reubicación o la partida misma, sino la pérdida: la pérdida de la libertad. El exilio, continúa el autor, “es una ruptura un distanciamiento de las cosas familiares, el colapso de un mundo de certezas relativas”. Este mismo autor, en el texto en que aborda el exilio y la creación artística, nos dice que es muy común que el exilio sea un terreno fértil para la creatividad “y no es porque se ofrezca oportunidad, sino precisamente porque no la hay”. Sirvan las palabras del poeta Olu Oguibe para iniciar el presente apartado en el que analizaré algunas de las representaciones sobre el exilio en la obra de Odette Alonso.

 

        Quizás es pertinente aclarar aquí que en ningún sentido afirmo aquí que la poesía de Odette Alonso puede ser tomada como poesía autobiográfica, más bien pretendo mostrar que existen ciertas representaciones que son entendidas en correlación con el periodo histórico y el contexto literario en el que nace su obra. No hace falta ser un erudito de la literatura para entrever que si bien la literatura del siglo XIX con mucha frecuencia difundía vidas ejemplares y modelos de conducta que tenían que ver con los convencionalismos burgueses imperantes, sin embargo, esta forma de representación hegemónica, en la literatura en el siglo XX y más específicamente, a finales de dicho siglo, dejaron de abordarse para darle paso a temas que tienen que ver con identidades divergentes, periféricas y abyectas.

 

        Con anterioridad cité un extracto de una entrevista realizada por Eve Gil a Alonso en la que la poeta menciona que en Cuba “te vigilaban hasta la risa”. También mencioné que en varios de sus poemas aparecen referencias a la ciudad. De manera concreta esto lo podemos ver por ejemplo en el poema “S.O.S (por si regresa abril)” la ciudad se puebla de todos los presagios. / Entonces tengo miedo/ Un miedo universal/ a algún viento imprevisto (12)[3]. En la obra de Alonso, con mucha frecuencia, aparecen referencias a la ciudad como un cómplice que no sabe guardar secretos, que está ahí para testificar en su contra.

 

        De manera concreta esto lo podemos ver en el poema “Que la ciudad espera”, en el cual la ciudad es misterio/ que cambia sus colores/ un lagarto dormido y acechante / una vieja inquisidora y alcahueta (15). La ciudad se vuelve en contra de la futura exiliada, la acecha. Persigue sus secretos, la acorrala, la espía. Por eso hicimos el amor con la ventana abierta/ para que la ciudad / recostada en su balcón / nos contemplara (15).

 

    En otro poema, titulado “Cuando la lluvia cesa”, la ciudad de nuevo hace su aparición, y ofrece sus  sus rincones para que nos amemos / para que haya una huella / al menos un residuo en todas las esquinas (21). La ciudad es un testigo que soltará la sopa en cualquier momento. Por eso no se culpe a quien decida irse, ella y sólo ella es la culpable de que sus hijos huyan para hacerse crecer (28).

 

        Como se puede apreciar, es larga lista de representaciones de recuerdos de ciudades cubanas que aparecen en la obra de Alonso. Y es también en este periodo cuando inician a aparecer las primeras críticas a la dictadura cubana. Cuando por ejemplo en la última cita la autora dice que no se puede al final de cuentas culpar a la ciudad, porque al final de cuentas qué culpa tiene ella de los muros / del que se eleva sobre su cadáver / y le vacía el alma (28). La crítica a la dictadura se vuelve sutil. Porque al final de cuentas Ellos no se equivocan / su palabra es la ley / la ley del doble filo en la careta. / Ellos no fallan / tú eres el infractor / Cometes el delito de andar tanteando algo.

 

    Permítaseme aquí volver a la entrevista que Jorge Cabezas Miranda le realiza a Alonso. En la cual, Alonso dice que algunos de los rasgos distintivos de su poemario Historias para el desayuno se puede considerar que son el intimismo y el cuestionamiento social. Este cuestionamiento social aparece en la mayoría de los poemas que se incluyen en los seleccionados para la antología Manuscrito hallado en alta mar; sin embargo, el que a mi parecer es el más inquietante, por lo crítico, de todos los poemas de Historias para el desayuno incluidos en la antología es “El elegido de Dios”.

 

       En dicho poema hay una crítica a cierta figura que bien podría ser la de cualquier dictador (latinoamericano). Ese elegido de dios levanta el dedo […] se incorpora / y no hay voz que le llegue a la cintura. […] él aplasta con su bota el desacuerdo. Aquí hace falta conocer apenas un poco la historia de Cuba para enterarnos que, la década de los años sesenta, la homosexualidad fue condenada. Los homosexuales arbitrariamente fueron perseguidos y puestos en instalaciones similares a campos de concentración. En algún momento hasta se tuvo la idea de que estas personas, por su orientación sexual, no eran ciudadanos cubanos. Durante una entrevista al diario mexicano La Jornada en 2010, Fidel Castro admitió la persecución de los homosexuales en la isla durante las primeras décadas de la revolución, asumiendo su responsabilidad por estos actos.

 

       Este tipo de persecuciones quizás son los que desencadenaron poemas en los que la poeta hace manifiesto su deseo de una “ciudad neutral” qué suerte los extraños en la ciudad neutral / qué suerte el horizonte de verde premonitorio / así debiera ser la libertad / un desandar las calles y luego el cuerpo amado / sin el ojo pendiente ni la señal de alarma. (32). Sin embargo, para que en Cuba, el dictador, admitiera haber perseguido a los homosexuales, para eso, cuando se escribieron, y cuando se publicó Historias para el desayuno (1989), aún faltaban muchos años. Mientras tanto, la vida-cuerda floja nos sorprende / escogiendo entre el abismo / y el abismo (31). La casa era el único lugar seguro. Afuera estaba la jauría que no tenía ni militancia ni prejuicios (34). Porque al final de cuentas, qué se podía hacer contra ese Dios en miniatura (30) qué puede, se pregunta la poeta, qué puede hacer un hombre / cachorro maniatado / qué tiene que gritar un hombre sin garganta / cuando la luz no existe y lo ha vencido su temor (36).

 

      De acuerdo con lo que Alonso cuenta a Jorge Cabezas Miranda, después de esta primera etapa creativa vienen a aparecer otros temas en su poesía: el exilio y la mirada a la realidad cubana desde la lejanía (Cabezas, 2012). Además de estos dos temas yo agregaría el tema de lo lésbico. Aquí, por supuesto, habría que matizar y decir que aunque el tema ya se adivinaba en su poetica anterior, a apartir de esta etapa, el tema aparece de manera más libre. Por ejemplo, en el poema “Los amantes de Pompeya”, la poeta dice La luna era distinta hace un segundo / te iluminaba / entraba por la hendija como un sorbo. / Moriremos de amor amiga mía. […] y yo cubro tu cuerpo lo incorporo / quiero aliviarme en ti. (36)

 

       Vale la pena dejar claro que la aparición de estos nuevos temas no excluye a los que con anterioridad poblaban su poesía. Sin embargo sí hay que precisar que si bien en la poesía publicada antes de Palabra del que vuelve (1996) ya existían ciertos guiños y referencias erotismo lésbico, es hasta este último donde podemos apreciarlo de manera más libre. Los nombres femeninos, de amadas, compañeras, y cómplices, llenan las páginas de Palabra del que vuelve. Sus cuerpos bailan, son retratados al óleo, se tocan, se excitan, se escriben cartas de amor, apasionadas, caminan bajo la lluvia, se lloviznan juntos, sufren al ver a la amada saltar de un tren en marcha.    

 

         En Insomnios de la noche del espejo y El levísimo ruido de sus pasos se incluyen poemas que remiten a su exilio en México. Incluso en los títulos de algunos de éstos se hace presente su nuevo lugar de residencia: Del exilio, Ella lee un libro verde en la calle Reforma, Noches de Cuernavaca, Lejos de cuba. Hay infinidad de referencias tanto a su nuevo país de acogida, como al lesbo/erotismo.

 

        No está por demás mencionar que El levísimo ruido de sus pasos es una antología publicada en Barcelona, por la editorial Ellas —especializada en la difusión de textos con tema lésbico—. En los dos últimos apartados de la antología, el lesbo/erotismo y el exilio se vuelven los ejes organizadores del mundo poético.

 

       A manera de conclusión, para esta ponencia, respondo a mi pregunta planteada al principio de mi participación: ¿han sufrido alguna transformación las representaciones de lesbianismo en la obra de Odette Alonso a raíz de su exilio? Sí. En la obra publicada posteriormente a su exilio de Cuba, en ésta, la amada —como decimos en México—, deambula por los versos de Odette Alonso, “como Pedro por su casa”.

 

 

 

 

Bibliografía

 

Alonso, Odette (2011), Manuscrito hallado en alta mar: veinte años de poesía reunida (1989-2009), Xalapa, Universidad Veracruzana.

 

García Reyes, Fidel (2012), Espacios utópicos y transgresión ideológica en El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata, Facultad de Lengua y Literaturas Hispánicas, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, tesis de licenciatura dirigida por Dr. Raúl Gonzales.

 

Gil, Eve (2009), "Amar es todas las historias", foro de acceso libre en la página del La Trenza de Sor Juana IV, URL: http://trenzamocha.blogspot.mx/2009/03/amar-es-todas-las-historias.html, última consulta 14 de septiembre de 2014.

 

Jiménez Guzmán, María Lucero y María Elena Figueroa Díaz (2013), “Representaciones sociales de la masculinidad”, en Flores Palacios, Fátima (coord.), Representaciones sociales y contextos de investigación con perspectiva de género, México, UNAM/CRIM.

 

Lira Saade, Carmen (2010), “El bloqueo está vigente más que nunca”, artículo en la página del Diario Página 12, septiembre, URL: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-152345-2010-09-01.html, última consulta 14 de septiembre de 2014.

 

Miranda Cabezas, Jorge (2011), "Odette Alonso y Carlos Alberto Aguilera: Dos voces «antagónicas» de la última poesía cubana", Confluencia, vol. 27, núm. 1, 157-170.

 

Novell, Pepa (2009), La memoria sublevada: autobiografía y reivindicación del intelectual ibérico del medio siglo, Editorial Iberoamericana/Vervuert, Madrid.

 

Oguibe, Olu (2005), "Exile and the creative imagination", PORTAL Journal of Multidisciplinary International Studies, vol. 2, núm. 1,  1-17.

 

Scott, Joan Wallach (2012), Género e historia, trad. de Consol Vilá I. Boadas, México, Fondo de Cultura Económica y Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

 

Wang, Juping (2012), "Lo erótico y lo político en la poesía de Odette Alonso Yodú", foro de acceso libre en la página del OtroLunes Revista Hispanoamericana de Cultura, mayo, URL: http://23.otrolunes.com/unos-escriben/lo-erotico-y-lo-politico-en-la-poesia-de-odette-alonso-yodu/, última consulta 14 de septiembre de 2014.

 

Warner, Michael (1991), “Introduction: Fear of a Queer Planet”, Social Text, núm. 29, Duke University Press, pp. 3-17.

 

 

 

 

 

Notas

 

[1] El presente texto fue presentado en la mesa “Puerto de partida: Cuba y exilio”, en el  Primer COLOQUIO INTERDISCIPLINARIO DE HISTORIA Y LITERATURA “Los espacios del exilio”: Literatura Hispanoamericana en el siglo XX.

 

[2] A lo largo de este texto, el uso que hago del concepto heteronorma o heteronormatividad es el mismo que Michael Warner (1991) hace en su ensayo “Fear of a Queer Planet” en el cual la define como un régimen social, político y económico que impone el patriarcado y las prácticas sexuales heterosexuales mediante diversos mecanismos ya sea, artísticos, educativos, religiosos, jurídicos, etc. y mediante diversas instituciones que presentan a la heterosexualidad como necesaria para el funcionamiento de la sociedad y como el único modelo válido de relación sexo-afectiva y de parentesco. El régimen se retroalimenta con mecanismos sociales como la marginalización, invisibilización o persecución de los individuos desviantes o que se escapen a la norma (heterosexual).

 

[3] Todos los extractos de poemas fueron tomados de la antología Manuscrito hallado en altamar. Veinte años de poesía reunida. (1989 - 2009). Los números después de los extractos pertenecen a la página en la que aparece el poema del que hago referencia.

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